Amuleto de la Diosa Sekhmet

Consultar
Imagen de la diosa egipcia felina Sekhmet. Como es común en el arte egipcio, la deidad tiene el cuerpo de un humano y la cabeza de un animal: el cuerpo es de una mujer joven, con una figura delgada, cubierto por una túnica larga ceñida, únicamente sobresalen sus pies y brazos, y la cabeza es la de una leona. La figura híbrida está sentada en un trono de respaldo bajo cuyos lados están decorados con serpientes representando a Nehebkau, una divinidad primordial de una naturaleza abundante y nutritiva, protectora de la realeza. En la parte posterior se ha inciso el símbolo ankh, la cruz llamada vulgarmente «llave de la vida». Éste sólo podía ser llevado por dioses, diosas y reyes muertos y, por ello, divinizados. Sekhmet sostiene, con la mano izquierda debajo del pecho, una flor de loto. El brazo derecho reposa sobre el muslo.

El hocico puntiagudo del felino reemplaza una cara humana: el reemplazo de la melena del gato por una peluca humana parece casi natural. El trono de Sekhmet fue hecho usando una técnica extendida hacia el final del Imperio Nuevo para el trabajo de la fayenza, en inglés se le llama openwork, se trata de que una vez modelada la figura ésta se trabaja con un cuchillo para crear los espacios necesarios vacíos con ayuda de una herramienta afilada.

A pesar de su fragilidad y delicadeza, este amuleto se encuentra en un excelente estado de conservación, la superficie todavía conserva parte de su color turquesa intenso original. Y, a pesar de su pequeño tamaño, la calidad del trabajo es excelente, los detalles anatómicos han sido realizados con precisión: los ojos, las cejas, la nariz y la boca.

Las representaciones de la diosa Sekhmet fueron muy populares durante el Tercer Período Intermedio, momento en el cual la religión egipcia evolucionó a unas religiones regionales, y a un culto en el hogar, de ciertos dioses protectores tanto de la familia como de un modo más personal. Esta innovación religiosa se tradujo en un gran aumento en la producción de figurillas y amuletos de divinidades protectoras: Bastet, Bes, Pateco, Tauret, Nehebkau, etc.

Según algunos estudiosos, la forma de las orejas indican si una estatuilla es una representación de Bastet (que tiene las orejas puntiagudas de un gato) o de Sekhmet (que tiene las orejas redondeadas de un león). Aunque no es más que una teoría, y puede interpretarse como cualquiera de las dos o ambas deidades en una misma.

Sekhmet, Sejmet o Sacmis, que recibió el título de «la más poderosa» o «la terrible», para los egipcios era una diosa símbolo del poder y la fuerza. Fue una diosa protectora de los faraones, pues les guiaba en las batallas y guerras. La consideraban la diosa de la guerra y de la venganza, pero al mismo tiempo de la curación. Esta dualidad se asocia con la diosa gato Bastet; sería la imagen de Sekhmet cuando está en reposo, calmada, y viceversa. Bastet es la dulce, la señora de todos los males que ella comandó, patrón de los doctores sacerdotales y protegía a las mujeres en el parto y a los niños.

También se relaciona con la diosa Hathor por ser reconocida como hija del dios sol Ra y por su culto solar. Muchas veces se la representa tocada con el disco solar.

Fue venerada como «Señora del Asheru» en el templo de Mut, en Karnak. También en Luxor, Menfis, Letópolis y la región del Delta. En algunos templos se le ofrecía sangre de animales sacrificados con el fin de evitar su cólera. Los sacerdotes realizaban un ritual ante una estatua diferente de la diosa todos los días para aplacar su ira. Éste es el motivo por el que se han conservado tantas imágenes de la diosa. La mayoría de las estatuas no muestran ninguna expresión ni dinamismo, sino el hieratismo típico en el arte egipcio. Se cree que había más de setecientas estatuas de Sekhmet en el Templo de Amenhotep III de Luxor y en el Templo de Karnak, pues la gran mayoría de sus efigies halladas se esculpieron durante el reinado de dicho faraón. Incluso había algunos leones domesticados en los templos dedicados a la diosa en Leontópolis.

Este material usado para su creación es la fayenza, compuesta por arena fina cementada por un silicato de sosa (carbonato y bicarbonato de sodio, extraído del Natrum). Cocida en una atmósfera oxidante de 950º, la mezcla ofrecía un acabado esmaltado, ya que los carbonatos formaban una capa vítrea en la superficie. Era un procedimiento simple y por tanto un material poco costoso. Los tonos verdes y azules se conseguían por el añadido de unos gramos de óxido de cobre, extraídos de la malaquita o azurita. Los tonos rojos eran conseguidos con óxido de hierro, los azules intensos con cobalto, el negro mezclando óxido de hierro y de magnesio con agua. Bastaba pintar con un pincel antes de la cocción los detalles que se quisieran conseguir con otro color.

BIBLIOGRAFÍA:

- ANDREWS, C. Amulets of Ancient Egypt. London. 1994.
- CAUBET, A. (ed). Faïences de l’Antiquitié. De l’Egypte a l’Iran. Paris. 2005.

Obras de arte relacionadas

ushabti ushebti shabti ramses j bagot arqueología
cabeza femenina griega j bagot arqueologia
fibula de aguila en oro j bagot arqueologia
FLAUTISTA JALISCO J. BAGOT ARQUEOLOGÍA - ANCIENT ART
reposacabezas j bagot arqueología

Consell de Cent, 278
08007 Barcelona SPAIN
(+34) 93 140 53 26
info@jbagot.com

Lunes - Sabado
10h a 14h
16:30h a 20:00h

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR