Cabeza de un Fauno

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Los faunos son, para la mitología romana, divinidades menores responsables de proteger los cultivos y los rebaños. Descendían de Fauno, el gran dios del campo y de los pastores que a menudo era también un espíritu de los bosques responsable de hacer fértil el ganado y los campos; su nombre proviene del latín favere que significa «ser favorable» o «el portador».

Es común que se les confunda con el semidiós griego de los rebaños y pastores Pan y con los Sátiros pues, al igual que los faunos tienen características tanto humanas como animales; a diferencia de los sátiros los faunos tienen, de la cintura hacia abajo, cuerpo de cabra y de la cintura hacia arriba de hombre, con la presencia de cuernos de cabra en su cabeza y orejas de ciervo.

En esta obra se pueden apreciar sus características inconfundibles: ojos almendrados, mejillas marcadas y las clásicas orejas puntiagudas. El cabello lo tiene recogido, ceñido por una corona vegetal. La expresión de su rostro es común a las representaciones de otros faunos, se intuye carácter gozoso y juguetón.

Fauno, el dios principal y antecesor de todos los faunos, es el responsable de la invención del caramillo, la flauta que los faunos tocan con gran destreza. De espíritu alegre, son amables e inofensivos, sin embargo, en algunas ocasiones gustan de hacerles travesuras a los humanos. Acostumbran sólo a disfrutar de la música producto de sus caramillos y de los bailes que comparten con algunas ninfas. Dado que protegían los cultivos y ejercían influencia sobre las cosechas, para algunos agricultores no estaba de más tener a un fauno en sus campos.

Pan es también dios de la sexualidad masculina desenfrenada. Se creía que perseguía a las ninfas, espíritus femeninos y elementales de la naturaleza, en busca de sus favores. Se le relacionaba con la naturaleza salvaje. Le acompañaban los sátiros, considerados en el arte y la imaginación poética como espíritus latinos de los bosques. Se les relaciona con el apetito sexual. Los pintores de vasos cerámicos solían representarlos junto a ninfas y ménades, a veces con erecciones perpetuas. Forman el «cortejo dionisíaco» que acompaña al dios Dioniso. En ocasiones se les distingue un subgrupo, los silenos, que en lugar de presentar rasgos de cabra tiene partes equinas, incluyendo cola y orejas de caballo. A veces tienen también patas de caballo, pero lo más común es que tengan piernas humanas.

Algunas diferencias entre faunos y sátiros son, entre otras, que los primeros solían ser imaginados como seres a veces infantiles, juguetones e impredecibles, mientras que los sátiros eran vistos como agresivos, fuertes y siempre buscando satisfacer sus instintos básicos.

Debido a la mutua influencia entre las culturas romana y griega, faunos y sátiros fueron muchas veces confundidos o identificados unos con otros. A veces, incluso las historias de unos fueron adaptadas a los otros, simplemente reemplazando la palabra «fauno» por «sátiro» y viceversa.

PARALELOS:

- Busto de Sátiro «Fauno de Vienne». Copia romana del siglo I–II d.C. Mármol. Musée du Louvre, Paris. Inv. No. LL 308 / Ma 528.

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