Fragmento de sarcófago con Venus Victrix

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Fragmento colosal de sarcófago labrado en mármol representa a la diosa Afrodita (en Grecia Antigua) o Venus (asimilada en época romana) sosteniendo un escudo, a la vez que se apoya sobre una arquitectura arquitrabada. Si bien nos hallamos frente a un altorrelieve, el tratamiento del volumen en la diosa es de tal importancia que parece erigirse en un bulto redondo.

Presenta una estructura arquitectónica de tipo fachada de templo compuesta por la cubierta a dos aguas, de la cual puede apreciarse una esquina, un rico frontón y entablamento, ambos esculpidos en altorrelieve muy profundo con una espesa decoración vegetal. Del templo permite verse una columna de estilo salomónico, torsa o entorchada, con fuste de forma helicoidal. Recibe su nombre por la creencia de la época en que así fueron las columnas del Templo de Salomón. Posteriormente se utilizó de forma común en la arquitectura barroca, sobretodo en Europa y el norte de América. Sobre la columna descansa un capitel decorado sosteniendo la cornisa.

Por encima de este primer plano arquitectónico encontramos a una deidad femenina con rostro suave y ataviado con una túnica larga con los pliegues bien elaborados que le dan vida y movimiento a la figura. El bello rostro de la divinidad presenta las pupilas horadadas, efecto que otorga un juego de claroscuros que aporta mayor vivacidad al semblante. Los cabellos ondulados partidos a la mitad en la frente han sido trabajados con trépano, herramienta que permitía a los escultores taladrar pequeños orificios, con la intención de producir un fuerte contraste entre luces y sombras. Sobre su cabeza luce una diadema, llamada ínfula, de la que hoy en día, no se conserva en óptimas condiciones. La postura de Afrodita/Venus muestra un marcado contrapposto, en el que la diosa apoya su peso sobre la pierna derecha y adelanta la izquierda. La divinidad viste un chitón de mangas largas ajustado a la cintura con el llamado “nudo de Hércules”, compuesto por dos cintas entrelazadas que simbolizaban el matrimonio en la Antigüedad. Los paños del chitón se pliegan en forma de “V” en el pecho y el vientre, mientras que un voluminoso manto se sitúa a la altura de las caderas y termina cayendo sobre su pierna izquierda. Bajo su brazo izquierdo, la diosa sostiene un escudo circular, atributo habitual de Afrodita/Venus Viuctrix.

La identificación de esta deidad puede realizarse mediante la numismática. Así, en las monedas de denario de Lucila Augusta en el reverso de muchas de ellas encontramos la imagen de una figura femenina ataviada con un ropaje largo y con diadema, apoyada sobre un escudo y sosteniendo una Victoria alada. Envuelta esta figura por la mención en latín VENVS VICTRIX, es decir, Venus victoriosa o Venus victrix. Es, por ende, que se identifica a la figura femenina del relieve con la diosa Venus victrix.

Afrodita era la diosa del amor, la pasión sexual, la belleza y la fecundidad en la Antigua Grecia, potencias que serían asimiladas siglos más tarde a la Venus romana. Si bien las fuentes antiguas tradicionalmente han alabado las estatuas cultuales que la representaban desnuda de forma parcial o total, aludiendo al erotismo de la diosa del amor, algunos autores nos informan de otras advocaciones: protectora de los marineros, garante de la harmonía política y de la victoria en batalla. Según Pausanias, existía una primigenia representación en madera de la diosa como guerrera armada en Esparta y Citerea, la cual recibía culto como “Afrodita Hoplismene” (“Afrodita armada”), pudiendo asimilarse con Venus victrix.

Es en Corinto, sin embargo, donde se ha podido comprobar arqueológicamente la iconografía acuñada para la diosa armada: numerosos exvotos y monedas tanto de época griega como romana dan cuenta de la estatua que coronaba el santuario de Afrodita en el Acrocorinto, una suerte de fortaleza situada en la zona alta de la ciudad (ver paralelos en acuñaciones y exvotos). Allí la diosa adoptaría el modelo impulsado por Praxíteles en el s. IV a. C., conocido actualmente como “Afrodita de Capua”, en contrapposto, con el torso desnudo, el manto deslizando sobre sus caderas y exhibiendo parte del pubis. La innovación en este motivo se aprecia en la introducción de un hecho anecdótico: Afrodita sostiene el escudo de Marte, su amante, sobre el que observaría su propio reflejo (ver Venus de Capua). En ocasiones, la diosa era asistida por Eros para soportar el peso del escudo, mientras que en otros casos se observa la presencia de un pilar o columna (ver acuñaciones). La importancia de este santuario reside en su posición estratégica, puesto que durante la guerra contra los persas, constituyó la primera línea de defensa no sólo para la ciudad de Corinto, sino para todo el istmo, protegiendo de esta forma la entrada al Peloponeso. De esta forma, la imagen de Afrodita Hoplismenes se convirtió en un icono de triunfo militar, contando con gran repercusión en la estética romana posterior.

Algunos investigadores han mostrado cierta curiosidad por la mezcla entre la sensualidad del torso desnudo de Afrodita y el escudo, parte fundamental del armamento hoplita y símbolo inequívoco del fragor de la batalla. Sin embargo, otros afirman que la elección de esta iconografía que destaca el erotismo y el poder marcial serían apropiados e intencionales, pues señalan el deseo de victoria sublimado por el cuerpo femenino.

Este prototipo se mantuvo en época romana, aunque en el arte oficial público se cubrió su torso con el fin de otorgarle un sentido de auctoritas, de legitimidad y jerarquía, mientras que en el ámbito privado la diosa continuaría siendo representada con el torso expuesto (ver paralelo pintura mural). Más tarde, sería una Victoria alada o áptera la que adoptase una postura casi idéntica, escribiendo el nombre de los triunfadores sobre el escudo (ver columna trajana).

El escudo y sus reflejos tienen un significado clave en el arte romano, dado que son empleados como metáforas tanto en el lenguaje visual como en el literario, las cuales suelen conllevar una moraleja o mensaje didáctico. En Roma, el escudo de Marte se transforma en un clipeus virtutis o “escudo de la virtud”, decoración de oro que se entregaba a los soldados que salvaban la vida de otro en combate, celebrando la valentía del héroe (ver pieza del Museo de Arlés). Por este motivo, la imagen de Venus vestida permeará al arte funerario romano, puesto que el escudo evoca el triunfo de la vida sobre la muerte; gracias a la gesta heroica era posible trascender el olvido y alcanzar la eternidad (ver paralelos de urnas cinerarias).

Los sarcófagos romanos fueron empleados en las prácticas funerarias de la antigua Roma y por lo tanto en el arte funerario romano, los sarcófagos elaborados en talla de relieve en mármol y piedra caliza fueron característicos de entierros de inhumación de élite del siglo II al IV d.C. Aunque las escenas mitológicas han sido ampliamente empleadas, el relieve del sarcófago ha sido llamado la "única fuente más rica de iconografía romana",también puede representar la ocupación o el curso de la vida del fallecido, escenas militares y otros temas.

En su mayoría se fabricaron en ciudades importantes, como Roma y Atenas, que las exportaron a otras ciudades. En otros lugares, la estela de lápida siguió siendo más común. Siempre fueron una forma muy costosa reservada para la élite, y especialmente en los relativamente pocos ejemplos elaborados con talla; la mayoría siempre eran relativamente simples, con inscripciones o símbolos como guirnaldas. Los sarcófagos se dividen en varios estilos, por área de producción.

En cuanto este fragmento, se asemeja en gran medida al sarcófago de Rapolla, ubicado en el Museo Archeologico Nazionale de Melfese Massimo Pallottino, en el castillo de Melfi (también se le conoce como sarcófago de Melfi). Quizás provengan incluso del mismo taller.

BIBLIOGRAFÍA:

- KENNER, H. Zum Sarkophag in Melfi, in: Lebendige Altertumswissenschaft. Festgabe zur Vollendung des 70. Lebensjahres von Hermann Vetters. Wien. 1985. 223 ff. Pl. XXVI-XXVII.
- KOUSSER, R.M. Hellenistic and Roman Ideal Sculpture: The allure of the Classical. Cambridge University Press. 2008. pp. 23-27.
- RABUN, T.M. The Moral Mirror of Roman Art. Cambridge University Press. 2008. pp. 165-166.

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