Fresco parietal policromado

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Fragmento de fresco de Teotihuacán en el que se observa la parte inferior de un cuerpo humano, representando a un sacerdote o una deidad, no puede llegarse a identificarse en concreto. Pero sí que se observa una rica vestimenta y abalorios de gran magnificencia. Los pies están cubiertos por sandalias sandalias con multitud de detalles, el vestido es rico en ropaje y decoraciones, pueden apreciarse la parte final de un faldellín.

La antigua ciudad mexicana de Teotihuacan fue, en su momento, la ciudad más grande de América. La pompa y el color de esta gran ciudad se expresaron más claramente a través de su arquitectura monumental. Fachadas de pirámides e interiores de palacios, templos y casas estaban frecuentemente decoradas con espléndidos frescos. La técnica y la variedad de representaciones teniendo en cuenta sus límites, hacen de estos frescos una de las pinturas más remarcables de las que se observan en las culturas de Mesoamérica. Hoy en día subsisten pocos ejemplares.

Existe un paralelo directo conservado en la ciudad de Chicago, en el The Art Institute of Chicago, en el cual puede verse por completo un personaje similar al representado en este fresco, permitiendo tanto una clara atribución como una idea de la figura dibujada. El fragmento que se conserva en Chicago, fue parte de un ciclo pintado en las paredes interiores de un palacio aristocrático. Muestra a un sacerdote de la lluvia caminando o bailando de perfil y vistiendo un elaborado tocado y traje. Su pergamino, adornado con conchas marinas y plantas, indica que está orando por el agua y la prosperidad agrícola, que eran muy valoradas en su sociedad. Este fragmento ricamente simbólico de una ceremonia que tuvo lugar una vez cada cincuenta y dos años, un "siglo" en el antiguo sistema de calendario mexicano. Un sacerdote se para ante un paquete de cañas atado que representa la finalización de un ciclo de tiempo. El haz está empalado por los puntos espinosos de las hojas de cactus de maguey, con las que el protagonista sacerdotal de la escena se pinchó para proporcionar una ofrenda de sangre. Los símbolos del agua en forma de conchas y flores se representan dentro del discurso que se enrosca de la boca del sacerdote. De una de las manos del sacerdote se rocían flores y agua adicionales, mientras que en la otra sostiene una bolsa de incienso. Correspondiendo a los cantos de una letanía religiosa, esta imagen compleja se repitió con otras en las paredes de una cámara como una oración de acción de gracias y por la renovación de la fertilidad agrícola.

Teotihuacan significa “lugar de los dioses”, fue la mayor ciudad religiosa, militar y comercial de las Américas entre 200 y 650 d.C., y fue habitada por más de cien mil personas en su apogeo. Diseñada con pirámides colosales y plazas rituales, la metrópolis se construyó sobre un plan de cuadrícula orientado cosmológicamente que abarcaba distritos residenciales y de manufactura.

La temática que presenta la totalidad de los fragmentos de frescos conservados tanto en museos como en colecciones privadas son exclusivamente argumentos religiosos: divinidades, cortejo de sacerdotes ricamente adornados, seres míticos y emblemas sagrados. En ellos pueden encontrarse escenas simples, inexplicables o bastante complejas como rituales de ofrendas a las divinidades de la montaña, bailes y juegos en el paraíso de Tlaloc, etc.

Es una pintura en donde el color rojo domina; de hecho, en una época, solo se utiliza diferentes tonalidades de este color. Pero habitualmente el verde, el azul, el naranja, el rosa, el amarillo y el blanco formaban parte de la gama de colores usada para las distintas representaciones murales. Estos colores se ven afectados severamente por el descolorido causado por los años que han transcurrido desde su confección. Los artistas no dudaban en yuxtaponer colores que contrastasen entre sí, dando más intensidad a las representaciones. Los pigmentos de origen mineral, se elaboraban con un aglutinante de savia de nopal, eran aplicados directamente en una superficie lisa, enlucida de cal húmeda, a modo de “pintura al fresco”, un término artístico moderno.

En este tipo de representación se evita la superposición de los planos, el artista busca en cierta forma la simetría y el equilibrio, el ritmo en las representaciones artísticas. Los personajes estáticos y rígidos se representan con rostros simples e impersonales, siendo identificados por los detalles con la vestimenta, y los adornos, que presentan.

BIBLIOGRAFÍA:

- FUENTE, B. La Pintura Mural Prehispánica en México: Teotihuacan. Universidad Nacional Autonoma de Mexico. Instituto de Investigaciones Esteticas. 2006.
- Sotheby’s. La Collection Barbier-Mueller, Art Précolombien. 5 Continents Editions. Milan. 2013. Vol. I.

PARALELOS:
- The Art Institute of Chicago, African and Amerindian Art Purchase Fund. Chicago (EE. UU.). Número 1962.702.
https://www.artic.edu/artworks/14968/mural-fragment-representing-a-ritual-of-world-renewal

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