Hércules Epitrapezios

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El presente fragmento marmóreo constituye la parte inferior de una figura masculina sedente sobre una base circular. El cuerpo se apoya sobre una piel de león que cubre una superficie rocosa, con una clava apoyada en el suelo. Se trataría de una copia romana de la célebre escultura en bronce realizada por Lisipo para Alejandro Magno, llamada «Heracles epitrapezios», pues estaba destinada a exhibirse sobre una mesa (epi: sobre - trapezios: mesa). No obstante, la anatomía del héroe no aparece marcada, como era habitual en los prototipos antiguos, en los que Heracles, ya maduro, es representado sumamente musculado, con el cuerpo en tensión: un desafío para los escultores a la hora de plasmar con precisión el cuerpo humano. El tratamiento del mármol resulta exquisito, con una técnica refinada y una clara diferenciación en las calidades labradas: la piel tersa y efébica del héroe, la rugosidad del león, etc.

Lisipo representó a Heracles descansando una vez finalizados los míticos «Doce trabajos» impuestos por Euristeo. Según la Sibila délfica, el héroe debía superar estas doce pruebas para expiar la muerte de su mujer, hijos y sobrinos, pues en un ataque de locura provocado por la celosa Hera, el héroe cometió los peores crímenes posibles. Es probable que el propio Alejandro Magno encargara esta obra a Lisipo, puesto que tanto él como su padre, Filipo de Macedonia, concebían a Heracles como el mítico fundador de su dinastía, la Argéada. Heracles era una fuente de inspiración constante para estos generales por su fuerza, su naturaleza divina y sus múltiples victorias contra los enemigos. En numerosas ocasiones las fuentes antiguas narran episodios paralelos de la vida de Alejandro Magno y Heracles, exaltando, por ejemplo, la fuerza y astucia del joven macedonio al domar a un bravo corcel, y las mismas cualidades del héroe mítico al dar muerte al león de Nemea. A Alejandro le complació tanto el bronce que éste le acompañó en todas sus expediciones.

La escultura fue ya célebre en la Antigüedad, puesto que los poemas de Estacio (Silvae 4.6) y Marcial (Epigramas 9.43) comentan la iconografía de Heracles Epitrapezios y su pertenencia a Alejandro Magno, siendo posteriormente adquirida por Aníbal, Sila y finalmente, por Novius Videx, un poderoso ciudadano romano de la época Altoimperial. En estos textos se describe la obra como de pequeñas dimensiones, adecuada para la esfera privada, pues las obras colosales parecían destinadas a engrandecer la leyenda de aquellos generales victoriosos. Asimismo, Estacio y Marcial aluden a la costumbre romana de utilizar las grandes obras clásicas griegas con las que el propietario demostraba su poder, su prestigio y su pertenencia a la élite cultural.

El escultor Lisipo, natural de Sicione (390-318 a. C.) fue una de las figuras principales de la estatuaria griega del s. IV a. C. junto a Escopas y Praxíteles, reinterpretando y renovando los modelos de Mirón y Policleto. Era el retratista oficial de Alejandro: a él se debe la concepción del cuerpo humano con un canon más esbelto y una musculación menos marcada. Legendaria es también su producción: las fuentes la cifran en más de mil quinientas obras, aunque sólo copias de la época romana han llegado hasta nosotros.

Dada la fama que había adquirido la escultura de Heracles Epitrapezios en la Antigüedad se han conservado diversas copias en los museos de mayor renombre. Los poemas de Estacio y Marcial dan cuenta del héroe sedente sobre la piel de león, sosteniendo un recipiente con vino en una mano y la clava en la otra, detalle que no aparece en la presente obra (puesto que la clava está sobre el suelo), pero sí en la copia del Hermitage y de Pompeya. El estado fragmentario de los mármoles del Louvre y del Cleveland Museum of Art no permiten afirmar con exactitud si el héroe empuña sus atributos. Asimismo, se considera de importancia la copia aparecida en el palacio de Sennaquerib en el actual Irak, como muestra del éxito del que gozó este modelo en todo el mundo helenístico (actualmente en el British Museum).

Una variación de esta iconografía se observa en las obras en las que Eros alado ocupa el lugar de Heracles con gesto de fastidio, generalmente aludiendo a la fuerza invencible del amor. El pequeño Eros acompañado de los atributos de Heracles expresa la indomable potencia del frenesí amoroso, su naturaleza caprichosa y el impulso sexual (Colección Torlonia y Catálogo de Sothebys).

BIBLIOGRAFÍA:

- FLOREN, J. «Zu Lysipps Statuen des sitzenden Herakles», Boreas, 4. 1981. p. 47-60.
- MCNELIS, C. «Ut Sculptura Poesis: Statius, Martial, and Hercules Epitrapezios of Novius Videx», The American Journal of Philology, 129. 2008. 2, p. 255-276.
- MESSINA, V. Sulla via di Alessandro da Seleucia al Gandhara. Silvana Editoriale for the Palazzo Madama. Torino. 2007. p. 173-4.
- MURRAY, A. «Hercules Epitrapezios», JHS, 3. 1882. p. 24-43.
- PALAGIA, O. «Herakles Epitrapezios by Lysippos», LIMC, 4. 1988. p. 774-6.
- de VISSCHER, F. “Heáclès Epitrapezios», AC, 30. 1961. p. 67-129.
- Lexicon iconographicum mythologiae classicae IV 775 Cat. no. 965* s. v. Herakles. 1988.
- Catálogo de Sotheby’s. Ancient Marbles. 13.06.2016, lote 41.

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