Relieve de templo con el faraón Ptolomeo XII (padre de Cleopatra VII) adorando al dios Thot

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Relieve parietal formado por un único bloque rectangular, que dado el tamaño tanto de las figuras como de los jeroglíficos, y el profundo bajorrelieve, fue realizado para un templo o capilla, de considerables dimensiones. Dicha técnica permite ver las imágenes con mejor detalle si hay mucha luz ambiental, deduciendo que estaba situado en las paredes exteriores del edificio.

La iconografía muestra a una figura masculina, que por sus atributos, corona y uero, puede identificarse como un faraón, frente a una divinidad egipcia con cabeza de animal, en concreto un ibis, el dios Thot. El faraón está con ambos brazos extendidos hacia delante, sujetando dos vasos cónicos con cinco esferas, representación iconográfica del incienso, en señal de ofrenda hacia la deidad. Thot, siguiendo los cánones egipcios presenta cuerpo humano, porta el collar “usekh” o “usejet”, que significa "el ancho", sobre el pecho y hombros, una peluca tripartita, cabeza del animal y una profusa corona “atef”, típica de la iconografía de algunas deidades, es una forma más elaborada y compleja de la corona blanca del Alto Egipto. A ambos lados estaba adornada con sendas plumas de avestruz a las que más tarde, en el Imperio Nuevo, se añadieron un disco solar, a veces unos ureos y dos cuernos horizontales de carnero sobre los que se sustenta. El motivo circular que aparece en la parte alta de la corona le da un valor solar. Entre ambas figura se ve la parte superior de un cetro “was” emblema que portaban los dioses. La parte interior del relieve está perdido, las dos figuras aparecerían en pie, con la posición de las piernas típicas, una pierna adelantada a la otra en señal de marcha.

La escena se enmarca por dos líneas verticales, una a cada lado, y por el jeroglífico “pt” (el cielo), representado como una caja rectangular con los dos ángulos inferiores acabados en punta. Estos elementos fueron utilizados por los antiguos egipcios, desde el Imperio Nuevo, en las representaciones parietales de los templos y capillas religiosas para enmarcar y distribuir las diferentes escenas y textos que cubrían la totalidad de las paredes, tanto interiores como exteriores.

Entre ambas figuras, en la zona superior, hay dos cartuchos reales y dos columnas de escritura jeroglífica. Los cartuchos son la representación esquemática de una cuerda anudada que rodea el nombre del faraón, protegiéndolo para la eternidad; también servían para evitar una lectura equívoca, delimitando dónde empezaba y terminaba el nombre. En ambos cartuchos pueden leerse los nombres de nacimiento (Nombre de Sa-Ra) y entronización (Nombre de Nezut-Bity) del faraón Ptolomeo XII; “Ptolomeo, sempiterno, amado de Isis y Ptah” y “Heredero del dios Sóter, Elegido de Ptah, Quien lleva la justicia de Ra, Imagen viviente de Amón”, respectivamente. Las dos columnas de texto jeroglífico identifican al dios incorporado así como un seguido de fórmulas mágicas. El texto se inicia con “Palabras dichas por Thot (Djehuty), Dado de Vida, que Preside los Templos (casas), Director de los dominios del Templo del gran Dios, el que preside, Ra”.

Delante de los cartuchos puede verse otro elemento característico de la iconografía egipcia, el disco solar, asociado al dios Ra, del cual descienden dos cobras o ureos, emblema del faraón.

La importancia de la obra radica tanto en las dimensiones como la finalidad par la cual fue creada, no pertenece a una tumba privada –como la inmensa mayoría que se conservan hoy en día en colecciones y museos–, sino a una capilla de culto situada en el interior de un templo, realizada en honor a Ptolomeo XII, padre de la emblemática Cleopatra VII.

Ptolomeo XII:

Ptolomeo XII Neo Dioniso, vivió entre el año 112 y el 51 a.C., se le conoció como Auletes (el flautista), y también como Nothos (el bastardo). Fue faraón de Egipto dentro de la dinastía ptolemaica, según la cronología que se escoja su reinado se encajaría entre los siguientes años, 80 – 58 a.C. y 55 – 51 a.C.

La dinastía Ptolemaica descendía de una larga dinastía de soberanos macedonios que habían reinado sobre los egipcios desde la muerte del conquistador Alejandro Magno y a los que se conocía con el nombre de Ptolomeos Lágidas. Al parecer Ptolomeo XII fue un mal gobernante y un rey que descuidaba a su pueblo. Por ello, no fue muy respetado y su sobrenombre “Auletes”, era porque, según se decía, le dedicaba más tiempo a la música que a gobernar. En efecto, era un gran aficionado a las fiestas y los banquetes, durante los que solía emborracharse y exhibirse con la flauta. Frente a las dificultades que asolaban el país, el faraón manifestaba una gran despreocupación y era habitual que su respuesta fuera la práctica intensa de la corrupción. Además, vivía atemorizado con la posibilidad de que le destronasen y los romanos explotaban este temor recordándole periódicamente que existía un supuesto testamento de su predecesor, Ptolomeo XI, en el que éste legaba Egipto a Roma.

Era hijo de Ptolomeo IX Sóter II y de madre desconocida, esta condición de hijo bastardo hizo que durante todo su reinado hubiera de buscar fuertes apoyos en Roma (potencia hegemónica del momento) para contrarrestar esa insuficiente legitimidad regia. Se casó con Cleopatra V Trifena, que quizá fuera su hermana. En el 76 a.C. se celebró su ceremonia de coronación mediante los ritos egipcios. A pesar de que tuvo lugar en Alejandría y no en Menfis como era tradicional, la presencia del sumo sacerdote de esta ciudad indica que contó con el apoyo del poderoso clero egipcio, que a cambio obtuvo grandes donativos del rey.

En 65 a. C. se cuestionó en el Senado romano la legitimidad del faraón, éste tuvo que buscar apoyos de cónsules y generales y sobornar a diversos mandos, incluso a Julio César, a cambio de lo cual éste hizo aprobar una ley que reconocía su legitimidad. A pesar de dicho reconocimiento, Roma no incluyó en él a Chipre, que se anexionó en 58 a.C. ante la pasividad de Ptolomeo XII. La isla estaba gobernada por su hermano, que al ver que aquel no le defendía, se suicidó. La pérdida de Chipre provocó en Egipto un airado levantamiento popular contra Auletes, que viajó a Roma en busca de ayuda militar para sofocarlo. Quedaron como regentes su esposa Cleopatra y la hija mayor de ambos Berenice IV. Tras la muerte de la primera, los alejandrinos proclamaron reina única a la segunda y enviaron representantes a Roma para defender su legitimidad ante el Senado. Auletes, que residía en casa de Pompeyo, intentaba ganarse el respaldo de los senadores mediante cuantiosos sobornos que le obligaron a aumentar los impuestos en Egipto e incluso a contraer deudas con prestamistas romanos. Organizó además el asesinato de delegados alejandrinos. Auletes consiguió el apoyo de Aulo Gabinio, procónsul de Siria y lugarteniente de Pompeyo, y recuperó el trono de Egipto con un ejército romano. La caballería de este ejército estaba dirigida por un oficial de veinticuatro años, Marco Antonio, que con el tiempo, acabaría siendo soberano de Egipto junto a otra de las hijas de Auletes, Cleopatra VII. Luego de entrar vencedor en Alejandría, mando ejecutar a su hija Berenice. El volumen de las deudas que había contraído era tal que tuvo que nombrar a su mayor acreedor romano, un banquero llamado Rabirio, ministro de finanzas. Este pensaba asegurarse así la devolución de al menos la cantidad prestada, pero al año siguiente tuvo que huir del país a causa de una revuelta popular. Poco antes de morir (51 a.C.) Auletes nombró corregentes a sus hijos: la famosa Cleopatra VII, que contaba dieciocho años y Ptolomeo XIII de apenas diez. También les designó herederos del reino bajo la custodia de Roma. Por supuesto, para poder gobernar juntos, tuvieron que casarse según lo permitía la ley de los Lágidas.

Dios Thot:

En el momento de la crecida del Nilo, el Threskiornis aethiopicus, hoy desaparecido de Egipto, migraba en colonias desde Etiopía hasta los marjales del Delta. El ibis se distingue por su cuello flexible y gracioso, que mantiene estirado hacia delante al volar, por su largo pico curvado y por su plumaje blanco, que contrasta con el negro de la cola, el cuello y la cabeza; de ahí la utilización de los dos materiales, en la gran mayoría de los casos el cuerpo es de madera decorada en color blanco o mármol.

Esta ave es capaz de diferenciar las aguas limpias de las sucias, lo que era prueba de su inmensa sabiduría a ojos de los egipcios, que la honraban hasta el punto de convertirla en una de las encarnaciones del dios Toth.

Popularmente es conocido como Thot, su nombre griego, pero los antiguos egipcios lo nombraban Dyehuty. Está considerado dios de la sabiduría y tenía autoridad sobre todos los dioses. También fue el inventor de la escritura, patrón de los escribas, de las artes y las ciencias. Como dios de la escritura, era el inventor de todas las palabras, del lenguaje articulado. También se asocia con el babuino, es por ello que puede encontrarse en ambas formas dentro de las representaciones artísticas, tanto en relieves como en esculturas.

El espectacular plumaje blanco y negro de los ibis llevó a algunos autores clásicos, como Plutarco o Eliano, a explicar la asimilación que hacían los egipcios del animal con la Luna, a partir de un paralelismo con las fases de iluminación y desaparición del astro. Para ser más precisos, es el que vigila el proceso lunar, el contable del tiempo y su protector. Es por ello que en ocasiones se le identifica con la misma. También es el inventor del calendario. Calcula los años, se encarga de escribir los anales reales y los años de reinado de los monarcas sobre los frutos de la peséa, árbol sagrado de Heoliópolis.

En realidad, el comportamiento de esta ave zancuda era lo que respaldaba la teología ligada al dios Toth; entre otros rasgos, su deambulación por la vegetación de los marjales originó el culto al dios «Toth que está subido a su matorral», mientras que el pico, poderoso y afilado, hizo que se le asociara con el instrumento de escritura emblemático del dios de los escribas, pero también con la lucha contra la serpiente Apopis.

En su aspecto funerario se encuentra en la sala de la pesada del alma en una balanza (Psicostasia) donde, ante Osiris, se juzgaba el corazón del difunto. Era el encargado de anotar el veredicto del juicio de Osiris.

También fue considerado el arquitecto que conocía los trazados y trayectorias de todas las cosas, el señor de los inventores y de la sabiduría. Estaba relacionado con la música como inventor de la lira.

BIBLIOGRAFÍA:

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- VANOYEKE, Violaine. Los Ptolomeos. Últimos faraones de Egipto: desde Alejandro Magno a Cleopatra. Aldebarán. 2000.
- WILKINSON, R.H. The Complete Gods and Goddesses of Ancient Egypt. London. 2003.
- WILKINSON, R.H. Los Templos del Antiguo Egipto. Destino. 2002.

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