Sátiro tocando la flauta

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El torso y la parte superior de las piernas muestran la escultura de un hombre joven, incluso infantil, desnudo. Únicamente va ataviado con la piel de una cabra, anudada en el hombro derecho, mediante las dos patas traseras, que se descuelgan, una por la zona del pecho y la otra por la espalda. El resto de esta piel, a modo de capa, medio cubre el hombro izquierdo y desciende por este mismo brazo, ocultando parte del torso. Debajo del codo puede observarse la cabeza del rumiante. Esta indumentaria, o el hecho de portar la piel, permite atribuir la escultura a la imagen de un sátiro. Constata esta teoría la pequeña y rizada cola que puede verse esculpida al final de la espalda.

El movimiento del cuerpo es un tanto peculiar, alejándose del típico “contrapposto”, en que el peso del cuerpo recae sobre la pierna izquierda, dejando la pierna derecha flexionada levemente. Un aspecto que aporta al conjunto de la escultura naturalismo y un discreto dinamismo, proporcionando cierto movimiento, y contribuye a romper la ley de la frontalidad. En este caso, la cadera se ladea hacia la derecha, dejando esta pierna estirada, mientras que la izquierda, más libre, se coloca delante formando una cruz en diagonal. Esta posición hace que el peso de la escultura recaiga en la derecha, pero a la vez, el artista ha colocado en el lado opuesto una columna, que imita un tronco de árbol, para apoyar parte de ese peso y mantener así un equilibrio.

A través de un estudio de distintas tipologías de sátiros manufacturados en época romana puede observarse un parentesco muy llamativo de esta escultura con una copia romana, de un original griego, conservado en el Museo del Louvre, perteneciente a la famosa colección Borghese, y otra en el Museo Nacional Romano, en Italia. Son similares en cuanto a la posición de las piernas así como de los brazos; en este caso los antebrazos han desaparecido, pero se puede saber en qué dirección estarían: el brazo izquierdo con el codo flexionado hacia arriba, más pegado al cuerpo y los ropajes, y el antebrazo derecho puede pensarse que estaría estirado hacia delante o flexionado también hacia arriba, hacia su rostro. A través de las obras mencionadas, la posición de los brazos sería la descrita, pues vendría marcada por la sujeción con las manos de una flauta. La única diferencia compositiva entre las tres esculturas es la posición de la piel del animal.

A partir de esta atribución puede llegar a imaginarse la composición al completo; el sátiro estaría apoyado sobre una columna ataviado con una piel de cabra tocando la flauta.

Los sátiros, relacionados con las Ménades, forman el «cortejo dionisíaco» que acompaña al dios Dioniso. Pueden estar también asociados con el dios Pan. Algunas tradiciones consideran a Sileno padre de la tribu de los sátiros. Los tres mayores de éstos, llamados Marón, Leneo y Astreo, eran iguales a su padre, y por ellos fueron también conocidos como silenos. Según algunas versiones del mito, habrían sido ellos los padres de los sátiros (de los que entonces sería Sileno su abuelo). Los tres estuvieron en el séquito de Dioniso cuando éste viajó a la India y, de hecho, Astreo era el conductor de su carro.

PARALELOS:

- Museo del Louvre, París. Inv. N. MR 188 / Ma 595. Colección Borghese.
- Museo Nazionale Romano. Palazzo Maximo, Roma.

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