Vaso del dios Och Chan

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Recipiente con forma de cuenco cilíndrico ligeramente abombado en la base. Se presenta completamente policromado, sobre una base en amarillo, tanto en el interior como en el exterior, se ha incorporado una banda ancha en color negro sobre el borde de la boca. Se han plasmado dos rostros de un mismo ser, uno a cada lado, separados por una columna de glifos mayas.

Estas efigies son la cabeza de un dios zoomorfo, con grandes ojos y una boca bien abierta, mostrando ambos dos una hilera de dientes con colmillos tanto en la parte superior como inferior de la mandíbula. Estas características corresponden al dios Serpiente decorada con plumas.

El color, la forma y la banda negra son típicos de los policromos naranja sajón, como los llaman los arqueólogos. Este estilo de vaso es atestiguado en todo el área maya, lo que sugiere que eran de comercio popular.

Basándose en la forma puede ser una posibilidad la utilización del vaso para contener chocolate, aunque también atole, una bebida realizada a partir de la cocción dulce de maíz en agua, en proporciones tales que al final tenga una moderada viscosidad y que se sirve lo más caliente posible. Parece simular la forma de una calabaza, las cuales eran usadas en origen para beber el cacao y que luego pasaron a substituirse por recipientes de cerámica muchas veces imitando su forma.

El chocolate tiene una interesante y larga historia en Mesoamérica. Desde los inicios de la cultura hace unos 3500 años, éste ha sido asociado con el lujo y ha sido objeto de comercio a largas distancias. La boca-costa del Pacífico de Guatemala, donde se cree nació la cultura Olmeca, era y sigue siendo una zona muy importante en el cultivo del cacao. Los mayas constataron el uso del cacao en historias orales, esculpiéndolo en jade y obsidiana entre otros materiales, y representándolo en la cerámica. Los intrincados códices que exaltaban al cacao y documentaban su uso en rituales y la vida diaria. En los siglos posteriores al contacto con los españoles se han publicado cientos de trabajos sobre las propiedades medicinales, económicas, históricas, geográficas y agrícolas del cacao/chocolate.

Los vasos o cilindros mayas constituyen una fuente de información inagotable sobre su cultura. Son un soporte privilegiado donde supieron plasmar con gran maestría su imaginario: informan sobre la historia y la vida de las élites, pero, sobre todo son un elemento importante para conocer la mitología; tanto las imágenes de los dioses como los mitos, frecuentemente acompañados por glifos que indican el nombre de la persona o dios, que definen cuál es la actividad que están representando. A veces otro tipo de inscripciones aparecen en los vasos mayas, las llamadas dedicatorias, en la que se nombra quién ha sufragado la realización del vaso, para qué fin y, en algunos casos, el nombre del autor. De este modo se sabe qué forma se utilizaba para contener qué líquidos; los recipientes cóncavos y cilíndricos eran destinados a almacenar en su interior bebidas para ser consumidas durante las fiestas de las clases privilegiadas —sobre todo el chocolate—. Estos recipientes de gran valor eran intercambiados entre sí por los comensales u objeto de regalo.

Aun siendo de procedencia funeraria, la gran mayoría fueron realizados para ser utilizados en vida, aunque era habitual que se llevaran a la tumba esos mismos, o parecidos, para incluirlos en su ajuar. Se trataba siempre de piezas realizadas mediante modelado, dado que esta cultura no conocía el torno. Los colores utilizados fueron siempre engobes, con base de arcilla, y las vasijas se horneaban a una temperatura baja, de aproximadamente 800º C.

En la época del Clásico Antiguo, los artistas trabajaban más fácilmente mediante la escisión y la incisión en la arcilla aún húmeda, de forma que después de la cocción se produjese un tipo de cerámica equiparable a una decoración similar técnicamente a los grabados en bajorrelieve de los monumentos. En el momento en el que se policromaban, lo hacían habitualmente de la misma forma como pintaban los muros, es decir, a frio sobre un yeso de cal o de estuco recubriendo la pieza según un procedimiento que no parece ser original de la zona maya sino de Teotihuacán. En la época del Clásico Reciente, la decoración está pintada por medio de engobes o barbotinas aplicados antes de la cocción. La gama de colores de estos recipientes es muy viva y colorida, mientras que algunos otros, los llamados vasos de tipo Códex, muestran simples líneas negras sobre un fondo blanco.

PARALELOS:

- Mayavase n.K1223.

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