Antefija con Gorgona

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Antefija realizada en terracota clara con la cabeza petrificadora de Gorgona en la parte frontal explotando su papel protector; con sus ojos fijos en el espectador, boca abierta haciendo muecas, lengua protuberante y cabello ondulado, tenía la capacidad de alejar el mal.

Una antefija, palabra que proviene del latín antefixa, fijar por delante, es un ornamento arquitectónico, una pieza vertical que se coloca el extremo inferior de las tejas, en las cubiertas. En grandes edificios, la cara de las antefijas de piedra eran talladas con sumo detalle, a menudo con un ornamento de palmeta. En edificios de menores proporciones se utilizan antefijas realizadas a molde en cerámica, por lo general terracota, policromadas, las cuales pueden estar decoradas con figuras o máscara. Es el caso de las construcciones etruscas, pues en su mayoría se edificaban con materiales perecederos. A principios del siglo V a. C., el rostro femenino comenzó a liberarse de las convenciones arcaicas y los modelos jónicos bajo la influencia de las creaciones atenienses.

Durante el período arcaico, los talleres en Caere (Cerveteri moderno) en el sur de Etruria produjeron una gran cantidad de terracotas arquitectónicas (frisos, placas de cubierta, acroteria y antefijas) diseñadas para decorar edificios sagrados. Los templos etruscos se construyeron principalmente con materiales perecederos: madera, ladrillos o bloques de toba para la superestructura y piedra para la base. Las antefijas tenían tres funciones; ocultar los extremos de las tejas convexas, formaron parte de la decoración arquitectónica y tenían un papel mágico, desterrando la mala suerte y las malas influencias de los templos.

Para la mitología griega este ser era un despiadado monstruo femenino a la vez que una deidad protectora procedente de los conceptos religiosos más antiguos. Su poder era tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado, por lo que su imagen se ubicaba en todo tipo de lugares, desde templos a cráteras de vino, propiciando así su protección. La gorgona llevaba un cinturón de serpientes, entrelazadas como una hebilla y confrontadas entre sí. Esta iconografía puede verse en el frontón de un templo en Corfú, fechado c. 600 a.C., una de las más antiguas expresiones.

En mitos posteriores se decía que había tres gorgonas; Esteno, Euríale y Medusa. De esta última, la que adquirió mayor fama, se decía que era la única mortal de ellas, que tenía serpientes venenosas en lugar de cabellos como castigo por parte de la diosa Atenea.

BIBLIOGRAFÍA:

- ARVID, Andrén. Architectural terracottas from Etrusco-Italic temples. Lund. C. W. K. Gleerup. 1940.
- Aspects de l'art des Étrusques dans les collections du musée du Louvre. Éditions de la Réunion des musées nationaux. Paris. 1976 - 1977.

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