Dignatario

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Figura de un dignatario maya procedente de la isla de Jaina. Representa a un personaje masculino de estilizada y proporcionada anatomía, vestido con un atuendo posiblemente ritual, que incluye un alto tocado sobre el que aparece, sentado, un animal fantástico. Completan el atuendo un pectoral, un estrecho y largo taparrabos y pulseras en tobillos y rodillas. El dignatario luce además orejeras y colgantes que adornan su frente.

La Isla de Jaina se encuentra en el litoral de la península de Yucatán y pertenece al estado mexicano de Campeche. Es una pequeña isla de naturaleza calcárea ubicada unos cuarenta kilómetros al norte de San Francisco de Campeche y alrededor de quince al sur de la isla de Piedras. Contiene un yacimiento arqueológico maya que consiste esencialmente en una necrópolis cuyos vestigios datan del año 600 hasta el 1200 d.C. y cuyo contenido ha sido clasificado por los arqueólogos en tres fases: Jaina I (600 - 800); Jaina II (800 - 1000) y Can Pech (+1000 d. de C.).

Tanto la isla de Jaina como la de Piedras y Uaymil fueron pequeños asentamientos mayas. Jaina se estableció hacia el 300 d.C., y al parecer fue abandonado hacia 1200. La ocupación principal de la isla ocurrió hacia el fin de ese periodo, en el clásico tardío. Los vestigios que perduran son dos grupos de edificios en torno a plazas y un juego de pelota.

Lo significativo del sitio está más vinculado a la necrópolis que ahí se encuentra y que contiene aproximadamente veinte mil tumbas o enterramientos, de las cuales más de mil han sido excavadas. En cada enterramiento los restos humanos han estado acompañados de piezas de cerámica y objetos de material vítreo, que generalmente estaban dispuestos sobre el pecho del ocupante de la tumba o en las manos del mismo.

El nombre de la isla (Jaina) probablemente deriva del término maya jail-na que significaría casa de agua. La ubicación hacia el poniente de este sitio, como necrópolis, también podría estar vinculada a la creencia maya de que hacia ese punto cardinal estaba el mundo de los muertos, «donde el sol se pone».

Como parece evidente, los muertos enterrados en la necrópolis no corresponden a habitantes de la isla, o al menos no en su totalidad, sino que muy posiblemente la mayoría provenía de decesos ocurridos en Edzná o la cercana región de los chenes o Puuc.

Las obras artísticas más delicadas y de mayor belleza eran las conocidas como “figuras de estilo Jaina” o simplemente “Jainas”. Las primeras figuras de estilo jaina son naturalistas, mimosamente detalladas y generalmente consideradas como el mejor arte de figuras producido en toda la antigua América. Si bien se han encontrado figuras sólidas y huecas, las últimas en mayor cuantía, éstas generalmente están equipadas con un silbato o con bolitas de arcilla que producen un sonido de traqueteo. Al igual que las figuritas, no se sabe qué función o funciones cumplieron los silbatos y sonajeros. Están hechas de arcilla naranja y policromadas, en su mayoría en ocres y azules tonos pastel, las figuras son generalmente de entre 25 y 65 centímetros de altura, rara vez más. También presentan prácticas mayas de escarificación y la importancia de la clase en la sociedad maya. Creadas en un estilo realista, las figurillas son un tesoro etnográfico que permite vislumbrar las características físicas, el vestido y la vida cotidiana de la élite maya del Clásico Tardío. Su delicado detalle revela características distintivas del estatus social y las figuras a menudo se muestran con herramientas y otros accesorios, proporcionándonos instantáneas tridimensionales de implementos desaparecidos hace mucho tiempo.

Los detalles idiosincrásicos que se muestran en las figuras han llevado a un investigador a declarar que son ensayos genuinos en retratos, mientras que otros estudiosos agregan que las figuras describen fielmente la edad, el estado y la expresión. Expresivas e individuales como son, hasta ahora se ha demostrado que es difícil determinar qué sujetos representas estas figuras. Por ejemplo, no es posible correlacionar las figuras con su entierro asociado. En particular, el género de las estatuillas solo parece coincidir aleatoriamente con el género del entierro: las estatuillas femeninas pueden acompañar a los entierros masculinos y viceversa, mientras que los entierros de niños a menudo van acompañados de figuras adultas. Ciertas figuras y estilos de figuras, se han identificado como deidades. Otros insinúan mitos o leyendas. También se ha sugerido que las figuras representan antepasados, distantes o inmediatos.

Todas las figuras en la isla de Jaina parecen haber sido producidas específicamente como exvotos de entierros. Debido, por lo menos, a consideraciones de espacio, pocas o ninguna de estas figuras podrían haberse producido en la isla misma. Muchas de las figuras moldeadas se han vinculado a talleres en Jonuta, a cierta distancia hacia el sur y el oeste. Fascinantemente, las personas alrededor de Jaina son las únicas personas en el sureste de Mesoamérica que colocan figuras humanas en tumbas; en todas partes de la región, solo se han encontrado figuras en contextos domésticos. El uso de figuras humanas recuerda de inmediato las culturas ancestros del México occidental, que tenían esculturas exentas hechas únicamente para ser colocadas en sus tumbas. El español Diego de Landa, quien registró detalles de la vida maya poco después de la conquista española, escribió que los artistas que crearon piezas como esta vivieron vidas de aislamiento religioso y ritual, ayuno y abstención.

La cerámica maya abarca una amplia variedad de tipologías, tanto de uso como rituales, piezas decoradas con relieves y motivos incisos, engobes monocromos o con motivos polícromos figurativos, más adelante. Se trató siempre de piezas realizadas mediante modelado, dado que esta cultura no conocía el torno. Los colores utilizados fueron siempre engobes, con base de arcilla, y las vasijas se horneaban a una temperatura baja, de aproximadamente 800º C. A diferencia de los monumentos, que estaba destinados a ser vistos por todos, la cerámica gozó entre los mayas de una gran libertad, dado que se destinaba a uso privado, ya fuera cotidiano o funerario. De ahí la multiplicidad de estilos decorativos y tipologías, incluyendo frascos para guardar esencias y medicamentos, vajilla de uso, incensarios e incluso estatuillas articuladas.

BIBLIOGRAFÍA:

- BALL, Joseph. Maya Lowlands: North. Archaeology of Ancient Mexico and Central America. An Encyclopedia Garland Publishing, Inc. 2001.
- COE, Michael D. The Mayas. Thames & Hudson. 1999.
- CORSON, Christopher. Stylistic Evolution of Jaina Figurines, Pre-Columbian Art History. Selected Readings. Peek Publications. 1977.

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