Sátiro ebrio

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Estatua de mármol blanco representando a un sátiro o fauno ebrio, tumbado sobre un lecho rocoso, con la pierna izquierda flexionada más flexionada que la derecha. El brazo izquierdo lo tiene estirado, pegado al cuerpo, y el derecho, hoy desaparecido, estaría flexionado llevándoselo hacia la cabeza. Su testa descansa sobre un obre, de ahí que junto a la postura, estirada pero a la vez incómoda de mantener, se identifique sin lugar a dudas la embriaguez que atormenta al personaje. Su identificación, además de por la temática, representada en ceritas ocasiones, sobretodo en frescos y mosaicos, pues son escasos los ejemplos en estatuaria que se conservan, se identifica por las orejas pontiagudas. Además el odre, el recipiente hecho de cuero, generalmente de cabra, que, cosido y pegado por todas partes menos por la correspondiente al cuello del animal, sirve para contener líquidos, como vino o aceite, y otras sustancias, como mantequilla y queso.

Los sátiros, relacionados con las Ménades, forman el «cortejo dionisíaco» que acompaña al dios Dioniso. Pueden estar también asociados con el dios Pan. Algunas tradiciones consideran a Sileno padre de la tribu de los sátiros. Los tres mayores de éstos, llamados Marón, Leneo y Astreo, eran iguales a su padre, y por ellos fueron también conocidos como silenos. Según algunas versiones del mito, habrían sido ellos los padres de los sátiros (de los que entonces sería Sileno su abuelo). Los tres estuvieron en el séquito de Dioniso cuando éste viajó a la India y, de hecho, Astreo era el conductor de su carro.

El sátiro equivale al fauno en la mitología romana. Fauno era el dios de los campos y los bosques, protector de los rebaños, a los que hacía más fecundos y los defendía de los ataques de las alimañas. En otro aspecto, fue considerado un dios profético que revelaba el porvenir por medio de voces que se oían en los bosques o a través de sueños; algunas veces se le consideraba como el responsable de las pesadillas nocturnas. Se le representaba con carácter lascivo, persiguiendo constantemente a las ninfas de los bosques. Se pensaba que a veces podía mandar maleficios contra los campesinos, por lo que éstos se frotaban el cuerpo con ciertas hierbas de protección.

En este caso, aunque se trata de una obra romana sigue modelos griegos, como mucha de la escultura, por tanto la iconografía se corresponde con un sátiro griego después de un desenfreno en plena naturaleza, de una bacanal celebrada bajo la luz de la Luna bailando sobre la húmeda simiente. Una de las imágenes más icónicas, así como de las obras maestras de la antigüedad clásica es el Fauno Barberini, una de las mejores obras de la escuela de Rodas. Duerme, casi atormentado apoyado en la piel de un animal y con ambas piernas, muy humanas, abiertas hasta tener una postura demasiado sexualmente explícita.

Algunos académicos defienden que el Fauno Barberini es una copia muy antigua de un original en bronce. Pero las esculturas en mármol siempre se consideraban más finas, mejor acabadas, se conseguían texturas impensables en metales fundidos y por eso hasta se las policromaba y se las guardaba en interior. Su apariencia era tan real y fabulosa que incluso cuando terminaban por perder la policromía resultaban bellísimas, así que terminó por imponerse no pintarlas, dejarlas desnudas.

Uno de los motivos que les gustaba representar era el viaje de Dionisos a la India, acompañado de su “Cortejo Dionisíaco”, pues este dios no solo se dedicaba al vino, sino que por extensión también lo hacía al teatro y a la agricultura, pero su papel fundamental era liberar al hombre de la preocupación mediante el éxtasis y la locura (producida por la música, el vino o el sexo). Entre el cortejo Dionisíaco estaban los sátiros y las bacantes. Los sátiros, confundidos con los Faunos, siempre fueron representados como viejos y feos (podían ser violentos y malos), hasta Praxíteles, que los dulcificó y rejuveneció con su “Sátiro en Reposo”, luego comenzaron a ser más bellos, como este mismo.

PARALELOS:

- Fauno ebrio. Procedente de la casa del Fauno. Conservado en el Museo de Zaragoza. Zaragoza. España.
- Escultura de fauno ebrio. Siglo I d.C. Mármol. Museo Arqueológico Nacional, Madrid.

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